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Es poco lo que se puede rescatar de la actuación de la selección nacional ante Panamá en Barquisimeto, saldada con una derrota 2-1.
En su segundo amistoso del año, el primero en casa, la vinotinto deslució en todos los aspectos de juego y fue superada por un combinado istmeño aplicado y práctico. Quizás lo destacable fue la emotiva despedida de Rafael Dudamel, quien jugó su último partido, el número 55 como internacional.
El equipo vinotinto nunca mostró un patrón de juego colectivo, careció de circuitos ofensivos y hubo un total divorcio entre cada uno de los sectores. En fin, quizás uno de los peores desempeños en los últimos tiempos.
Prevaleció el bajo nivel, faltó entendimiento y el juego de conjunto. Cada quien iba por su lado, intentando sólo en el esfuerzo individual, olvidándose del modelo grupal.
A la vinotinto le costó tomar la iniciativa. Careció de generación de fútbol en el mediocampo. Nunca pudo ser protagonista. Luis Manuel Seijas y César González tampoco se encontraron cómodos en la misión de crear.
El del Independiente Santa Fe sólo intentaba con proyecciones por la izquierda, sin apoyo pero tampoco sin buscarlo, mientras el “Maestrico”, desesperado, intentonas infructuosamente por el centro.
Adelante, tanto Alejandro Moreno como Nicolás Fedor lucieron desconectados en su accionar. Sólo “Miku” se mostró con algunas jugadas en el desequilibrio particular.
Del jugador de la MLS se vio poco, apenas gravitó y definitivamente no lució. El receso de la liga estadounidense ha afectado la capacidad de rendimiento a Moreno.
Panamá en cambio, demostró ser un combinado acoplado, sin muchas florituras pero un equipo compacto y práctico. Los hombres encargados de la creación demostraron que se conocen desde mucho tiempo.
Las combinaciones que generaron los dos goles así lo certifican. Blas Pérez fue el mejor de los panameños, no sólo porque anotó el segundo tanto, sino porque dio con un espectacular taco la asistencia para el primer gol, obra de Román Torres.
Al contrario de Venezuela, los canaleños sí sabían de memoria la partitura que había que ejecutar en la cancha. No es ni medianamente un equipo con un excelso talento, pero la experiencia de hombres claves como Nelson Barahona, Luis Tejada o el conocido Rolando Escobar fue suficiente para dominar a la vinotinto en todos los aspectos.
No fue un buen examen para la selección nacional. Es poco lo que se rescata y mucho el aprendizaje que dejó el desafío del miércoles para César Farías. No todos los jugadores están teniendo un nivel aceptable de fútbol.
Sin embargo, de las derrotas se aprenden y la de Barquisimeto enseñó que queda mucho por trabajar, que es necesario acoplar más al grupo en torno a la idea de fútbol que el estratega pretende.
La vergüenza
Las ondas negativas no terminaron para la selección nacional el miércoles. El partido de ayer frente a Corea del Norte en San Felipe se jugó en un primer tiempo de 40 minutos tras un acuerdo con la selección asiática que en un principio se había negado a jugar.
Los norcoreanos adujeron una serie de irregularidades, como la mala calidad de lugar del hospedaje que les asignó la organización y la hora del encuentro, pautado inicialmente para las 3:00 de la tarde, con la temperatura cerca de los 40 grados centígrados.
Además, el hecho de no contar con sus uniformes terminó de incomodar a los visitantes. Después de intensas negociaciones entre el técnico César Farías y el estratega coreano, con la traducción de Alejandro Moreno, se convenció al equipo visitante y se jugaron dos tiempos no tradicionales, ya que el segundo terminó cuando faltó la luz.
También se acordaron cambios libres para los coreanos con la condición de que estos volvieran a entrar al campo para un segundo tiempo. Los visitantes se adelantaron al minuto 6 con un gol de Pak Nam Chol de cabeza.
En el curioso segundo tiempo, al minuto 42 del global, igualó Ángelo Peña de penal. Fue poco lo rescatable de ese partido de San Felipe, que terminó finalmente siendo una caimanera para el olvido y pareció más un compromiso obligado para salvar el negocio.
El desafío en el Florentino Oropeza fue un fiel reflejo de que las improvisaciones en asunto de logística no traen nada bueno. Quedó evidente que la plaza no reúne las condiciones para un encuentro entre selecciones nacionales, incluyendo una mundialista, por su falta de alumbrado y el mal estado de la grama. No basta con tener una afición ávida de fútbol.
Si se jugó en San Felipe, ¿por qué no hacerlo en Caracas? Ojalá y el partido de mañana en Puerto La Cruz sea otra historia y no otra comiquita.
Lo que dejó Barquisimeto
Lo bueno
- Que es una buena plaza para la selección nacional
- La despedida de Rafael Dudamel
- Panamá resultó un buen examinador
Lo malo
- El juego desplegado por la vinotinto
- El comportamiento del público lanzando objetos
- Las lejanas tomas de la transmisión de MTV que llevó el partido
Lo que dejó San Felipe
Lo bueno
- Que las improvisaciones no traen nada bueno
- Que no se puede jugar en horas de la tarde con las temperaturas actuales en el país
- Que no se puede efectuar un partido internacional sin alumbrado
Lo malo
- Que las improvisaciones no traen nada bueno
- Que no se puede jugar en horas de la tarde con las temperaturas actuales en el país
- Que no se puede efectuar un partido internacional sin alumbrado
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Web Relacionada: http://www.talcualdigital.com/DeportivasTalCual/Viewer.aspx?id=32492
Fuente: Deportivas TalCual | 05/03/2010 09:45:40 a.m - Por: Alejandro Chacón
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